Rutas

Tracks de Ordesa. Perdidos por el Pirineo

Escrito por Redacción

Situada en pleno Pirineo Aragonés, con el Monte Perdido dominando desde lo más alto, empieza Tracks de Ordesa, una ruta que nos llevará por una de las zonas más bonitas y despobladas de España. Bosques, senderos y pueblos deshabitados serán nuestros compañeros de viaje durante la ruta, siempre bajo la atenta mirada del quebrantahuesos.

De la mano de Sherpatour y de los chicos de Tracks de Ordesa, nace una nueva propuesta ciclista por una de las zonas más impresionantes de nuestra geografía. Tracks de Ordesa nos propone cruzar el Pirineo Aragonés para conocer el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido a lomos de nuestras MTB, perdiéndonos en inmensas regiones despobladas, para disfrutar de caminos solitarios y, con suerte, poder divisar al quebrantahuesos en el cielo.

La ruta

Esta ruta es de tipo circular y tiene su punto de salida y llegada en la localidad de Jaca. Desde allí empieza una de las rutas más largas y duras que podemos hacer en nuestro territorio, con 260 kilómetros y 8.320 metros de desnivel acumulado. La ruta es autoguiada mediante GPS. Si no disponemos de uno, la organización cuenta con GPS TwoNav para que no tengamos problemas en este aspecto y podamos conseguir el maillot de Finisher cuando completemos todo el recorrido. De igual forma, si preferimos ir acompañados, Tracks de Ordesa ofrece un servicio de guía, que nos acompañará por toda la ruta y nos explicará la zona con todo tipo de detalles. Además de estos servicios, Tracks de Ordesa dispone de transporte de maletas, servicio de recogida en caso de avería y tiendas amigas para solucionar cualquier tipo de problema mecánico.

 

 

Se trata de una ruta que circula mayoritariamente por caminos y senderos, así que es importante contar con una mínima forma física para poder conseguir el maillot de Finisher. Los tramos de carretera son meramente testimoniales y se transita únicamente por algún punto donde no ha sido posible pasar por camino. Igualmente, la zona cuenta con una extensa red de carreteras pequeñas y poco transitadas, así que el poco asfalto que pisemos será prácticamente como un camino. La gran mayoría del track es ciclable y solo en algún punto será necesario bajarse de la bici, aunque eso también dependerá del nivel técnico de cada uno. Nos consta que hay gente que la ha conseguido acabar sin poner pie a tierra, aunque nosotros preferimos bajarnos de vez en cuando. Es una buena excusa para sacar fotos.

Si habéis hecho alguna ruta de la franquicia Tracks, sabéis que se caracterizan por ser rutas con caminos de lo más divertidos, donde podemos encontrar algún punto caliente. Pues bien, Tracks de Ordesa no podía ser menos, y ante el imponente escenario donde transcurre la ruta, la organización ha decidido obsequiarnos con la Cuesta de la Muerte. Como su propio nombre indica, esta subida es para morirse, todo un reto que muy pocos conseguirán completar. Con 8,5 km de distancia y una pendiente máxima del 26%, los 800 metros de ascensión directa se pueden hacer durísimos. Si habéis hecho Tracks del Diable ya os sonará este divertido pasatiempo, porque allí también tienen la cuesta de la muerte, pero con la diferencia de que aquella es exactamente la mitad de dura y de larga. Ahí es nada. Cuando salgáis de Biescas, ya sabéis qué os vais a encontrar.

El elevado desnivel, los kilómetros y un perfil de ruta con constantes sube-baja hace que no sea una ruta recomendable para ciclistas no iniciados. Es mejor estar acostumbrado mínimamente a la bici para disfrutar completamente de la ruta. Por sus características, es una ruta muy visual, y todo aquel que la realice con calma y ganas de disfrutar el entorno, se llevará una experiencia inolvidable a casa. Se puede realizar en dos, tres, cuatro o hasta cinco días, así que es fácil adaptarla según la forma física o los días disponibles. Incluso si tenemos algún día más, la gente de Tracks de Ordesa propone diferentes “variantes”, que nos sacarán de trazada para visitar puntos a los que la ruta no llega y que merece la pena ver. Si queréis hacer alguna variación sobre los días o cualquier otra cosa, la organización os hará vuestro viaje a medida sin ningún problema, desde cursos de DH por la zona de Biescas hasta variantes por el valle de Tena (Panticosa).

Si además del MTB os gusta la carretera, Tracks de Ordesa cuenta con una opción Road. Con 564 km y 10.984 m de desnivel acumulado, esta ruta es realmente dura y bonita. Aprovechando algunos puertos de la mítica Quebrantahuesos, esta opción nos llevará por puertos míticos del pirineo, incluido el mítico Marie-Blanque (Francia).

Sin duda, si planteáis vuestras vacaciones como un mini-entrenamiento, esta ruta es ideal. Por la orografía, el desnivel y la altura, Tracks de Ordesa puede ser muy dura. Es muy exigente si la hacemos en pocas etapas, pero si lo vuestro es el lado más lúdico de la bici y os tomáis las vacaciones con más calma, os enamorará por la tranquilidad que se respira en sus numerosos pueblos abandonados. Hay pocas cosas que impresionen tanto como entrar en un pueblo deshabitado y recorrer sus calles. Sin duda, en pocos sitios podremos sentir esta sensación de soledad total.

¿Qué bici me llevo?

Esta es una pregunta importante, pero creemos que por el tipo de ruta que es, larga y con desnivel, una bici de Rally es la mejor candidata. La gente de la organización nos recomendó usar bicis de doble suspensión y no se equivocaron. Los caminos son muy variados, pero en las zonas más altas no pasan demasiados vehículos, así que los caminos no son precisamente lisos. Las numerosas vacas, el barro y las raíces son compañeros de ruta durante todo el camino, así que llevar una bici que sea principalmente cómoda es lo más aconsejable. Además, en los numerosos descensos que hay en la ruta, se pasa por algunos tramos técnicos muy divertidos, donde una doble suspensión hará que flotemos literalmente sobre el track. De todos modos, una bici rígida, preferentemente de 29”, nos llevará sin problemas hasta la meta en Jaca.

¿Qué es Bikefriendly?

Contar con el apoyo logístico de Bikefriendly es una de las sorpresas agradables de la ruta. Cuando vamos de viaje con nuestra MTB solemos encontrarnos con algunos problemas, ya sea de espacio para guardar las bicis, manguera para lavarla o disponer de los recambios mínimos. Seguro que en alguna ruta habéis tenido algún aprieto de este tipo. Pues bien, para dar respuesta a estas situaciones nace Bikefriendly. Esta joven empresa, ubicada en Jaca, nace con la intención de crear una red de alojamientos donde el ciclista no solo será bienvenido, sino que tendrá un trato preferente. Con esto nos referimos a que todos los alojamientos que muestran la distinción Bikefriendly han pasado un control de calidad “desde el punto de vista del ciclista”, tanto de montaña como de carretera.

Así, Bikefriendly se encarga de homologar unas condiciones mínimas que todos los establecimientos deben tener, para que el ciclista no tenga ningún problema, y si lo tiene, lo pueda solucionar fácilmente. En poco tiempo, esta joven empresa ya cuenta con más de 100 establecimientos, convirtiéndose en la certificadora más importante de Europa.

Bikefriendly divide los alojamientos en cuatro categorías según el número de servicios que ofrecen, desde la categoría más básica (Urban), pasando por Bikefriendly, Experience o Resort, siendo esta última la más completa de todas. Independientemente de la categoría, todas ellas cuentan con un espacio específico donde encontraremos una zona para lavar la bici, una zona segura para guardarla con candado individual, herramientas para hacerle mantenimiento y recambios básicos. Además, todos los establecimientos cuentan con un mínimo de seis rutas con salida y llegada desde el mismo establecimiento. Sin duda, son unos mínimos muy completos, que nos parecen perfectos para poder disfrutar de la bici con total tranquilidad. Si entráis en su web (www.bikefriendly.es), podréis ver todos los establecimientos adheridos y los servicios que ofrecen, desde estudios biomecánicos, estudios de podología deportiva (Podoactiva), etc.

Nos parece una idea de lo más innovadora y útil, algo muy necesario y que por desgracia no es habitual en nuestro país. Todos los alojamientos de la ruta Tacks de Ordesa, evidentemente, son Bikefriendly.

El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido

Además de ser una de las zonas más bonitas de nuestro país, se trata de uno de los parques nacionales más antiguos de España (1918). Tiene una superficie de más de 15.000 hectáreas y su altitud oscila entre los 700 metros del río Vellós y los 3.355 metros del Monte Perdido. La ruta circula por toda su extensión, situada íntegramente en la comarca del Sobrarbe (Aragón), y llega a su punto más alto (2.250 metros) en los miradores de Ordesa. Desde aquí podemos ver el impresionante macizo de las tres Sorores, donde se encuentra el Monte Perdido. Además de tratarse del macizo calcáreo más alto de Europa, el valle de Ordesa es un valle de tipo glaciar. Desde sus miradores podremos imaginarnos lo impresionantes que deberían ser en su día las gigantescas lenguas de hielo que nacían desde el macizo y recorrían todo el valle, hasta darle la forma actual. Sin duda, un espectáculo natural en toda regla.

Las particularidades físicas del entorno hacen que el Parque Nacional de Ordesa cuente con una gran variedad vegetal, desde el tipo mediterráneo en las partes más bajas, hasta vegetación alpina en sus más de 30 picos de más de 3.000 metros de altura, contando también con una gran cantidad de especies endémicas que solo crecen en esta zona. Si os gustan las setas, durante nuestra ruta encontramos una enorme cantidad en las zonas más sombrías y húmedas. Lástima que en las mochilas no hubiera demasiado espacio…

La leyenda del Monte Perdido

Una mole de piedra y hielo tan imponente como esta montaña no podía pasar desapercibida en la zona y hay innumerables leyendas que explican sus orígenes. Desde castillos mágicos construidos en su cima, luchas entre dioses o castigos divinos, el Monte Perdido ha sido siempre fuente de inspiración. Desde que a finales del s. XVIII el pirenaísta francés Ramond de Carbonieres lo divisara desde el lado francés, este pico se hizo muy famoso.

Nos pareció muy curiosa una de las leyendas que nos cuentan sus orígenes. En ella se habla de un pastor que estaba cuidando su rebaño en la zona en un día claro y soleado. De repente, apareció un hombre, mal vestido y hambriento, que le pidió algo de comer y abrigo. El pastor hizo caso omiso y no ayudó a aquel pobre hombre, que en realidad era San Antonio. De repente, el cielo se tapó y cayó una tormenta muy fuerte. Nunca más se volvió a saber del pastor y del rebaño y la leyenda dice que en aquel sitio crecieron tres montañas de hielo y piedra, el mismo material con el que estaba hecho el corazón del pastor.

¿Dónde comer?

La zona del Sobrarbe se caracteriza por muchas cosas buenas, y una de ellas es la gastronomía. En nuestra estancia en la zona pudimos disfrutar de la hospitalidad del Hostal Río Ara, situado en la localidad de Fiscal. Este pequeño pueblo cuenta con una situación ideal para disfrutar del parque nacional y es uno de los alojamientos por los que pasa Tracks de Ordesa, siendo evidentemente Bikefriendly.

Si tenéis la opción de parar en el Hostal Río Ara, no dejéis de comer allí. Además de obsequiarnos con un plato de pasta extra en el menú por el simple hecho de ser ciclistas, en este establecimiento comimos como en pocos sitios, tanto por calidad como por cantidad. Desde suculentos chuletones de carne con denominación de origen Sobrarbe, a setas cogidas en sus bosques y otros embutidos, pasando por hamburguesas caseras de tamaño “aragonés”. Un auténtico lujo gastronómico donde no hay lugar para los que estén a dieta, con comida de calidad y en cantidades generosas.

Además, si queréis acompañar las comidas con un buen vino, en la zona son productores de caldos de gran calidad, así que ya tenéis el menú completo. Si por el contrario os van más las hamburguesas, también de carne autóctona, no dejéis de acompañarlas con cerveza Rondadora, una blanca de cuatro maltas y cuatro lúpulos que se fabrica en la zona. Como no podía ser de otra manera, además de estar realmente buena, viene en formato de medio litro.

Si tenéis tiempo y ganas de echaros unas risas, la sobremesa es ideal para charlar con Miguel, el dueño del hostal. Sus historias son de lo más divertidas, sobre todo las que tienen que ver con Golosa, la mascota del Hostal Río Ara.

Más información:

Texto: Albert Roncero

Fotos: Esteve Ripoll Allué

Sobre el autor

Redacción

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies