Guía práctica para ir de vacaciones en bici

12/03/2018

 Llega el verano y para muchos esto significa vacaciones. Playa, chiringuito, monumentos… Con amigos o con la familia son opciones que la mayoría de nosotros conocemos pero para un biker hay otro tipo de vacaciones que cada vez está más en auge, las vacaciones ciclistas.

Introducción

Ya llevamos más de 10 años desde que la pionera Pedals de Foc abrió el camino para un nuevo tipo de turismo, el turismo “ciclista”. Desde entonces son muchos los destinos y rutas disponibles por toda la geografía de nuestro país, y para muchos agosto se convierte en ese mes en el que nos vamos con los amigos de la bici a la montaña, a disfrutar de nuevos caminos, con la tranquilidad de no tener prisa. Básicamente, lo que se busca en este tipo de salidas es compartir nuevas experiencias con tus amigos, aquellos que ves cada semana unas horas sobre la bici, pero con la tranquilidad de no tener hora de llegada a casa, sin apresuramiento, con tiempo suficiente para pararte en cualquier punto del recorrido y disfrutar de las vistas, hacer una foto o comer algo a la sombra. A la llegada al hotel, será el momento de tomar una cervecita y comentar la jornada, con toda la tranquilidad del mundo, esa que normalmente no tenemos durante el año.

Preparación para nuestras vacaciones

Unas vacaciones ciclistas, como todo tipo de vacaciones, exigen una preparación previa que empieza varios meses atrás. Seguramente durante todo el año estaréis hablando de dónde queréis ir o qué tipo de ruta hacer… Hasta que llega el momento de decidiros y hacer la reserva. Este suele ser el primer paso una vez tenemos claro dónde vamos a ir, pero hay que tener en cuenta varias cosas más para evitar que nuestras preciadas vacaciones se conviertan en un fiasco. Para empezar, es muy importante no dejar el tema de la reserva para el último día, porque seguramente no encontraremos plazas para hacer la ruta que queremos. Con dos meses de antelación debería ser suficiente, aunque si lo tenéis claro por fechas y destino, cuanto antes hagáis la reserva, mejor. Además, siempre estaréis a tiempo de buscar alternativas, si la que habéis escogido está completa. Aunque parezca una perogrullada, es importante que escojamos una ruta que podamos realizar. De nada sirve intentar hacer una ruta inaccesible para nosotros. La premisa es disfrutar, así que conviene que los meses anteriores a la ruta nos pongamos en forma y nos quitemos esos kilitos de más. Ya los recuperaremos durante las vacaciones.

Una vez escogida la ruta y formalizada la reserva, empieza la organización del viaje. Es importante tener en cuenta el desplazamiento hasta el inicio de la ruta, ya que hasta allí hay que llevar maletas y bicis. La mejor opción es contar con una furgoneta donde poder cargar las bicis, para que minimicemos al máximo los vehículos que necesitemos para llegar a destino. Solucionado este punto, hay que tener en cuenta la bicicleta. Es la parte más importante de la ruta, así que es prácticamente obligatorio que la llevemos al taller antes de hacer la ruta. Una buena revisión, ajuste de cambio y frenos, comprobación del estado de la transmisión y de las pastillas de freno, así como cambiar de cubiertas si las llevamos muy gastadas, es algo imperativo. La bici tiene que estar lista para horas de BTT, así que no escatimemos en este punto, porque nos puede arruinar las vacaciones.

La maleta

Hacer bien la maleta no es nada fácil y por eso queremos facilitaros las cosas y deciros qué es lo que os tenéis que llevar. Normalmente, este tipo de rutas puede hacerse de dos maneras: de manera autosuficiente, con alforjas, o contratando un servicio de transporte de equipaje. La opción más aventurera será, evidentemente, cargar con todas nuestros bártulos en unas alforjas. Si vuestra intención es hacer así la ruta, os recomendamos que calculéis todo lo que lleváis y prioricéis cargar lo mínimo posible. La bici se hace ingobernable si va muy cargada y arrastrarla será mucho más duro. Por el contrario, esta opción es más auténtica y barata. Pero si no os convence siempre se puede contratar un servicio de transporte de equipaje. Normalmente todas las rutas lo tienen y dependiendo del número de personas que seáis, el precio puede ser realmente económico. Lo bueno de esta opción es que llevaréis encima sólo lo necesario, las etapas serán más relajadas, disfrutaréis más el camino y llegaréis antes a destino. A vuestra elección.

Lo único que no os podéis dejar en casa es la documentación, la licencia si estáis federados y el pasaporte si salís fuera de España. Esto es fundamental. Además, es importante llevar dinero en metálico, porque no en todos los sitios pueden cobrar con tarjeta. Normalmente las rutas suelen ser de todo el día y la parada para comer se realiza a media ruta, así que debemos llevar dinero en efectivo para comer. Si tenéis algún tipo de enfermedad u os medicáis es importante que no os olvidéis en casa los medicamentos. Tened informados a los compañeros de la ruta sobre vuestras intolerancias o alergias también es aconsejable.

El tema de la ropa es libre, evidentemente, pero recomendamos que no carguéis la maleta con ropa de calle, ya que es la que menos utilizaréis. Pensad que la mayoría de pueblos donde pararemos a dormir son pequeños, de montaña, así que no encontraremos discotecas ni nada parecido. Dejad la gomina o el maquillaje en casa, porque en las vacaciones ciclistas no se sale de fiesta. La fiesta es durante el día.

Depende de por donde vayáis, tened en cuenta que en agosto puede hacer frío, llover o incluso podéis llegar a tocar nieve. Hay que tenerlo presente par evitar una buena pulmonía, así que coged ropa de abrigo si es necesario. Normalmente en todos los hoteles suele haber toallas y jabón, pero si vamos a zonas muy rurales puede que no haya, así que si nos caben en la maleta, para dentro. Una chancletas siempre estarán bien, porque además de evitar la suciedad de alguna ducha poco cuidada, también nos vendrán bien para ventilar los pies después de pasar muchas horas encima de la bici. Y nuestros pies lo agradecerán. Saco de dormir no suele ser necesario, pero si vais a algún albergue es la mejor opción para dormir como en casa.

La ropa de bici que llevéis depende de vosotros. Como recomendación os diremos que echéis en la maleta un culote y maillot para cada día. Si no tenéis tanta ropa siempre se puede lavar al final de cada etapa. La ropa de ciclismo es muy ventilada y se seca rápidamente. Lo que no debéis hacer nunca es usar la misma ropa sucia varios días. Las horas de sillín junto con el sudor pueden provocar heridas y forúnculos en nuestras posaderas. Si por desgracia tenéis el culo delicado, existen una gran variedad de cremas y vaselinas que harán que las escoceduras se curen rápidamente y podamos seguir pedaleando. Para forúnculos y otras dolencias es recomendable que paséis por la farmacia y compréis algún tipo de pomada como Bactroban. Dependiendo de la zona por la que vayáis, la ropa será larga o corta. Mirad bien la previsión del tiempo antes de hacer la maleta. Como con casi todo lo que llevaremos, no estrenéis ropa, calzado o casco en las vacaciones. Hay que llevar cosas que ya hayamos usado y sepamos que nos van a funcionar sin problemas.

Material imprescindible

Una vez en ruta, es probable que aparezcan problemas de todo tipo, aunque con un poco de planificación minimizaremos al máximo sus consecuencias.

Para hacer rutas de varios días es importante cuidar la bicicleta y todos sus componentes. De nada nos sirve organizar unas vacaciones perfectas si en la primera bajada partimos una rueda por ir demasiado rápido. Como recomendación, en este tipo de rutas no se va a sufrir ni a correr. Dejemos la competición en casa, desconectemos el Strava y disfrutemos del camino. Si aun así tuviéramos la mala suerte de sufrir una avería, es importante llevar los recambios básicos. En este punto hay que diferenciar entre los recambios que llevaremos encima durante la ruta y los recambios que dejaremos en la maleta, para no cargar en exceso la mochila. Aquí cada uno es libre de llevar encima lo que quiera, pero os recomendamos que no carguéis demasiado la mochila que llevaréis todo el día. Al final de la ruta las horas (y los kilos) hacen mella en nuestra espalda.

Os podéis llevar una pequeña caja de herramientas que sea colectiva, donde llevéis herramientas de mejor calidad que podáis usar al final de las etapas. Esta caja la podéis llevar en la maleta que os transporte la organización, aunque si vais con alforjas esta opción es bastante pesada y no la recomendamos. Una bomba de pie y los recambios más pesados también pueden ir en la maleta. Pensad que en la mochila que llevemos cada día debe ir lo mínimo posible.

Para este tipo de salidas hay que contar con una buena cantidad de cámaras de recambio, parches y/o espuma sellante. Los pinchazos son lo más habitual, así que os recomendamos que montéis cubiertas “de verdad” y dejéis las de competir en casa. Mejor llevar algo de peso extra pero rodar tranquilos. Además, es importante llevar cámaras de la medida correcta. Con el triple dilema del tamaño de rueda, es probable que en vuestro grupo convivan diferentes medidas, así que cada uno debe ser responsable de sus recambios. Los parches y la espuma sellante nunca están de más, por si un día se multiplican los pinchazos y hemos acabado con las cámaras que llevábamos de repuesto. Normalmente, en todas las rutas de este tipo, los hoteles tienen un pequeño stock de productos de primera necesidad, así que si agotáis las existencias, no os preocupéis. Ah, no os olvidéis de rellenar el líquido de vuestras ruedas si usáis tubeless, porque aunque no pinchemos en todo el año el líquido se seca y tened por seguro que pincharéis cuando mejor os lo estéis pasando.

Además de las cámaras, es importante llevar otros recambios básicos como cadena, pastillas de freno o cable de cambio. Como en el caso de las cámaras, que cada uno lleve su cadena según el número de piñones que use, las pastillas de freno del modelo de freno que tenga y algún cable de cambio o freno, por si se rompe en marcha. Podéis llevar más recambios, nosotros hemos visto de todo, pero creemos que con esto es suficiente.

Además de los recambios de la bici, es importante llevar herramientas. La típica multiherramienta es ideal y debéis aseguraros de que cuenta con la mayor cantidad de herramientas posibles, sobretodo con el troncha-cadenas. Con una buena multiherramienta, una bomba de mano y unos desmontables, tenéis prácticamente cualquier avería de campo solucionada. Si además lleváis unas pequeñas tenazas, una navaja, un bote de aceite o alguna herramienta más siempre será bienvenida. Os recomendamos que os organicéis y repartáis las herramientas. De esta manera tendréis herramientas de sobras y no las llevaréis duplicadas. Normalmente, al final de cada etapa lavaremos la bici y la engrasaremos, así que llevad aceite de cadena, algún cepillo para lavar la bici y trapos para secarla. De esta manera, una vez finalizadas las etapas le daremos el mantenimiento básico a la bici y estará lista para el día siguiente.

En ruta

Antes de salir cada día es importante que comprobemos que llevamos todo lo necesario. Para rutas largas es recomendable utilizar mochila, ya sea con bolsa de agua o sin ella. Es la mejor manera de transportar todo lo que necesitemos de la manera más cómoda posible.

Dentro de la mochila es importante que llevemos las herramientas y recambios básicos para solucionar problemas durante la ruta. Comprobad que la bolsa de agua y/o los bidones estén llenos. Dentro de la mochila es importante llevar un chubasquero, ya que por mucho sol que haga cuando salgamos por la mañana en cualquier momento se puede formar una tormenta. La crema solar es obligatoria. Poneros crema antes de salir y durante la ruta. Sobre todo si estáis en alta montaña, ya que el sol puede achicharraros de forma cruel y por la noche pareceréis turistas alemanes… Una prenda de manga larga o unos manguitos son recomendables, especialmente para afrontar algún descenso largo o durante las primeras horas del día. Si pasáis por algún río o lago, podéis llevaros un bañador en la mochila. Un bañito a mediodía puede ser lo mejor de la jornada, pero no os recomendamos que lo hagáis con el culotte puesto. Pensad que la ruta continúa y pedalear mojado puede provocar rozaduras y haceros alguna herida en vuestras partes nobles.

Además hay que llevar comida para el camino, ya sean barritas, geles o lo que uséis normalmente. Las vacaciones no son buen momento para hacer pruebas, así que llevad lo que conocéis y sabéis que os sienta bien. Si las etapas son largas es recomendable llevar bebida isotónica para mitigar la fatiga y asegurarnos bien en qué puntos hay posibilidad de rellenar los bidones. Normalmente se suele pasar por pueblos, pero depende de la hora puede que las tiendas no estén abiertas. También es importante llevar algún botiquín con cosas básicas, como antiinflamatorios, colutorio para los ojos por si nos entra algo, algún desinfectante… Si os organizáis bien entre vosotros, con uno del grupo que lo lleve es suficiente.

Es importante llevar el teléfono móvil cargado, así como la batería del GPS. Si tenéis alguna batería de recambio es bueno llevarla, aunque también existen cargadores portátiles que nos servirán si alguno de estos aparatos se queda sin batería. Es especialmente importante el tema del GPS si vais a seguir la ruta de esta manera. Como mínimo debéis llevar dos GPS en el grupo, por si uno se rompe o se queda sin batería. Al igual que con la comida, las vacaciones no son tiempo de experimentos. Tenéis que dominar el GPS antes de ir de ruta, así que los días previos es bueno que trasteéis todo lo que podáis si lo acabáis de comprar u os lo han dejado. En este tipo de rutas normalmente suelen dar con el forfait un mapa de la zona. Llevaos el mapa. Si os quedáis sin GPS, el mapa os puede llevar a algún sitio habitado desde el que llamar para que os vengan a recoger.

 

En el hotel

El final de cada etapa suele acabar en un hotel o albergue. Normalmente suelen estar acondicionados con pequeños recambios básicos (pastillas de freno, cámaras, barritas) y en el mejor de los casos tienen un pequeño taller donde poder reajustar las bicis. Es importante que la bici quede lo mejor posible, limpia y engrasada, así que un buen manguerazo, secado y un poco de aceite es obligatorio. Los hoteles suelen tener una habitación cerrada para que podamos dejar nuestras bicis bien guardadas. Os recomendamos que dejéis bien claro que el sitio donde dejáis las bicis debe estar cerrado con llave, para evitar disgustos. Nuestras bicis suelen ser caras y si las guardamos bajo llave, dormiremos mejor. En estos sitios no suele pasar nunca nada, pero si os lleváis un candado, mejor que mejor. Una vez tengamos la bici limpia, engrasada y durmiendo bajo llave, es momento de relajarse con los amigos, tomarse una cervecita y contar las batallitas del día.

 

Conclusiones: A disfrutar de la bici

Las vacaciones ciclistas son una de las mejores cosas que podemos hacer con nuestras bicis. Hacer una ruta por una zona nueva, con los amigos y sin prisas, puede convertirse en una gran experiencia. Es un momento ideal para relajarse y olvidar los problemas, hablar de bicis y descubrir sitios nuevos. Las risas y el buen ambiente están asegurados y a la vuelta os espera un año recordando las batallitas de la ruta. Con un planteamiento así, ¿quién diría que no a unas vacaciones como éstas?

Texto: Albert Roncero

Fotos: Bartek Wolinski y Esteve Ripoll Allué

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