Extrem Tracks, cuando la carretera se convierte en sendero

09/11/2018

Rodar por carreteras secundarias que serpentean entre montañas es el paraíso para cualquier ciclista. En la zona limítrofe entre Valencia y Alicante se encuentra la pequeña población de Oliva, un pueblecito que cuenta con una red de carreteras secundarias que está plagada de ciclistas profesionales. Descubramos por qué.

Extrem tracks

Cuando decidimos visitar una de las zonas con mayor afluencia de ciclistas profesionales de España buscamos alguien que nos pudiera guiar. Necesitábamos una empresa que conociera bien el territorio, que nos pudiera hacer rutas de todo tipo y que nos acompañara durante la ruta, para solucionar cualquier problema que pudiera surgir. Curiosamente en esta pequeña localidad tiene la sede Extrem Tracks, una compañía que nace de la pasión de sus creadores, Domenech i Víctor, y que ya conocíamos por ser los creadores de la ruta TNT de les Valls, que apareció en el número 34 de MountainBiker y que podéis encontrar en la sección rutas de nuestra web. Sabíamos qué podían ofrecernos y cómo viven el deporte, por lo que no nos lo pensamos. Cogimos el teléfono y les pedimos que nos diseñaran un fin de semana por las mejores carreteras de la zona.

Como ya conocíamos gran parte de sus caminos para recorrer en mountainbike, esta vez decidimos rodar en carretera. Según parece esta zona está plagada de ciclistas profesionales que, o bien viven durante el invierno en sus pueblos o bien vienen para hacer stages de pretemporada. Sea de una forma u otra nos llamó la atención que esta zona tuviera tal densidad de profesionales, por lo que algo debía tener de particular. Su extensa red de carreteras unido a la poca densidad de tráfico de la zona hace que este destino sea uno de los mejores para poder entrenar “con clama”, sobre todo si se puede disfrutar de muchos días de sol cada año, algo que los ciclistas de países del norte buscan desesperadamente.

Desde la aparición de Extrem Tracks ha llovido mucho y nos alegra saber que esta empresa funciona y que está en pleno crecimiento. Cada vez son más personas en plantilla y tanto su local como su flota de bicicletas, listas para ser alquiladas, es cada vez mayor. Nos alegra mucho volver a encontrarnos con ellos y ver la evolución que han tenido durante estos últimos años. Es por ello que quisimos contar con un servicio integral, donde nosotros únicamente poníamos las piernas y del resto se encargaba Extrem Tracks.

Así, después de dormir plácidamente la primera noche en el Hotel Oliva Nova nos despertamos y ya los teníamos en la puerta, listos para llevarnos a su local para poder coger las bicicletas y ajustarlas a nuestra medida. En nuestro caso utilizamos bicicletas BH Fusion, un modelo con cuadro de carbono y grupo 105 que es el estándar de calidad para rodar sin compromisos en cualquier circunstancia. Una vez todo ajustado y colocado a nuestro gusto nos fuimos para la carretera a disfrutar.

Día 1. Primera toma de contacto

Para la primera salida nos prepararon una ruta sencilla, bonita y sin demasiado desnivel, ya que el día siguiente queríamos atacar algunos de los tramos más duros de la futura Marcha cicloturista Alberto contador, que se celebrará el 29 de septiembre y de la cual Extrem Tracks ha sido el diseñador del circuito. Decimos sencilla y suave por decir algo, porque las carreteras de esta zona tienen algunas trampas escondidas.

Empezamos la ruta saliendo de Oliva para  acercarnos a la vecina localidad de Pego, situada ya en la provincia de Alicante. Estas carreteras son suaves y no tienen mucho tráfico, aunque debemos seguir atentos para evitar disgustos, como en cualquier otra parte. Una vez pasamos la pequeña localidad de Pego nos dirigimos hacia Orba por una de sus pequeñas carreteras, una carretera serpenteante que tendía a subir sin grandes rampas, que se dejaba hacer con relativa facilidad y nos daba pie a entablar conversación. A nuestra derecha podíamos contemplar la Creu Cabal de Sagra, siempre vigilante, hasta el momento de girar hacia el interior, donde nos encaminamos hacia la Vall de Llaguart. En este punto empezaba la ruta de verdad y llegamos con las piernas fresquitas. Es aquí donde empezamos a subir hacia la cota más alta, contemplando desde muy cerca el Sanatorio San Francisco de Borja, más conocido como Sanatorio de Fontilles. Este complejo es el único en España que trata la Lepra y está en funcionamiento desde su fundación, en 1909. Sus preciosos edificios y grandes jardines son una delicia para la vista, sobre todo si tenemos en cuenta que al fondo podemos ver el mar, regalándonos una preciosa postal de la zona. La carretera por la que circulamos está recién asfaltada y según nos comentaba Domingo “por aquí no pasaba nadie hace poco tiempo”. Es algo que nos extrañó, porque la carretera es preciosa y serpentea por el interior de un bosque, pero rápidamente descubriríamos por qué algunos ciclistas prefieren evitarla. En uno de los giros la carretera desaparece y se convierte en un tramo de pendiente extrema. “Por aquí” nos dice Domingo, mientras se le escapa la risa. A nosotros se nos escapó algo más que la risa ya que para subir semejante tachuela, del 25% según nuestro Garmin, tuvimos que darlo todo, literalmente. Ésta es una de las muchas sorpresas que nos depara la región y es bastante divertido ver quien es capaz de hacerla sin poner pie a tierra, algo en lo que Extrem Tracks se mueve como pez en el agua. Evidentemente si no queremos hacer este tipo de carreteras hay muchas opciones pero, honestamente lo que nos esperaba después bien valía el esfuerzo. Una vez arriba la carretera se mantenía estrecha y pasaba entre campos de naranjas y otras frutas. Esta zona estaba desierta de coches y las vistas a nuestro alrededor eran espectaculares. Si alguna vez habéis pensado en cómo quedaría vuestro sendero favorito si lo asfaltaran, seguramente sería como en la vall de Llaguart.

Poco a poco fuimos cogiendo altura, ya sin rampas extremas (aunque si alguna del 15-17%) para llegar con las fuerzas mermadas a la cumbre, situada a 750 m sobre el nivel del mar. Como por arte de magia, mientras subíamos por el camí del Pla nos imaginábamos un oasis en la cumbre y así fue. Nada más coronar nos encontramos con un precioso restaurante, la Venta del Collao, que además de tener una terraza con vistas espectaculares, nos pusieron de comer como hacía tiempo que no comíamos. El sitio acompañaba, la sombra nos relajó y entre risas y platos de paella, recuperamos las fuerzas como señores. Si estáis por la zona no dejéis  pasar la oportunidad de visitar este rincón, la mitad de los que allí estábamos éramos ciclistas, no digo más.

El descenso fue otro cantar. Ya habíamos hecho la parte dura del día y sólo nos quedaba bajar hasta Benimaurell, un tranquilo pueblo situado a más de 500 m de altura para seguir hasta Fleix, Campell y el Ràfol d’Almúnia. En total salieron poco más de 70 km y 1.500m de desnivel, un entrenamiento perfecto para lo que nos esperaba al día siguiente.

Día 2, testeando la “Contador”

Para la segunda ruta nos esperaba un día completo. Extrem tracks es la empresa encargada de diseñar la Marxa Cicloturista Alberto Contador, por lo que su trazado debe cumplir con todos los requisitos de una gran fondo con el sello de Alberto. Aunque en nuestro caso no la pudimos realizar completa por falta de tiempo, si os diremos que hicimos algunos de los tramos más emblemáticos, como la subida al mirador del Xap.

La salida empezó desde Oliva, desde el mismo hotel Oliva Nova, para enfilar hacia Pego como el día anterior. Una vez allí nos dirigimos hacia Orba de la Plana, donde empieza uno de los puertos míticos de la zona, el Coll de Rates. Se trata de una subida de unos 12 km y casi 600 m de desnivel acumulado que cuenta con unas vistas fantásticas de la costa. No se trata de un puerto excesivamente duro, por lo que podemos disfrutar de las vistas y de la compañía de otros ciclistas. Una vez en lo más alto siempre podemos parar a tomar algo en el bar, aunque si aún nos quedan fuerzas podemos continuar subiendo. Justo delante de la puerta del bar sigue una carretera que en un pequeño tramo se convierte en camino para luego volver al asfalto. Esta “variante” nos sube otros 300 m y nos coloca en lo más alto de la Sierra del Carrascal, a casi 1000 m de altitud. Lógicamante las vistas en este punto son impresionantes y en días claros podemos llegar a ver las islas baleares en lo más profundo del Mara Mediterráneo. Una vez iniciamos es descenso nos dirigimos hasta la próxima localidad de Tárbena, para después ir en sube y baja hasta el pueblo de Margarida, donde nos esperaba la comida. Las vistas durante estos kilómetros fueron espectaculares pero, sobre todo, pudimos disfrutar de la compañía de otros ciclistas, muchos de ellos de otros países, que compartían la misma tranquilidad que nosotros. Mención especial se merece un chico del Bahrain Merida que, literalmente, nos adelantó tres veces en la misma subida mientras entrenaba haciendo series.

En Margarida nos esperaba uno de los platos fuertes del día, y nunca mejor dicho. La casa rural l’Amàsera es una de las pocas construcciones de este pequeño pueblo y, por ende, es un auténtico remanso de paz. Si, como nosotros, llegáis allí muertos de hambre, este precioso establecimiento os parecerá un oasis. Por suerte, ya conocíamos su restaurante de nuestra anterior visita por los senderos de Al-Azraq, por lo que volvimos a disfrutar de su cocina. El ambiente familiar que se vive en este establecimiento hizo que nos sintiéramos como en casa y la comida, con mucha presencia de productos ecológicos y de proximidad, nos llenó el estómago con comida de calidad. Una charla con los dueños del establecimiento es totalmente recomendable, ya que son gente muy divertida y amigable.

Después de los postres y de luchar por no alquilar una “habitación para la siesta”, algo que realmente tienen disponible, decidimos proseguir nuestra ruta para llegar a una de las zonas más míticas de la provincia, el mirador del Xap. Para los que estéis pensando en hacer la Marcha cicloturista Alberto contador os diremos que aquí se llega sobre el kilómetro 110 y que hay que reservar fuerzas para lo que os espera. Esta subida, temida y querida por los autóctonos, nos regala unas vistas preciosas del valle del rio Gallinera pero para ganarnos la cumbre deberemos ascender 330 m en tan sólo 3.4 km. Con una pendiente media de casi el 10% y rampas de más del 15%, esta última tachuela nos hizo sudar de lo lindo, aunque la recompensa, como en otras ocasiones, valió la pena.

Desde allí ya sólo nos faltó volver a destino en bajada, con algún repecho suave y con la sensación de haber disfrutado durante los 110 km y más de 2.300 m de desnivel que acumulamos durante el día.

¿Algo de MountainBike?

Por supuesto. Nosotros llevamos el ciclismo en la sangre y es por ello que nos llama tanto la carretera como la montaña. Esta zona la conocimos hace unos años y nos llamó la atención su dureza y su belleza paisajística. Como no nos podíamos aguantar les pedimos a la gente de Extrem Tracks que nos prepararan una ruta de puro BTT para el último día, y así fue.

Nuestro punto de partida volvió a ser Oliva y volvimos a dirigirnos hacia Pego, pero esta vez a través de caminos que atravesaban arrozales y la conocida laguna del Salinar. Una vez en Pego empezaba la auténtica salida, una dura subida de casi 8 km y 700 m de desnivel que nos llevaba hasta lo más alto del Miserat. Esta montaña nos ofrece una panorámica de 360º en la que podremos ver desde la playa hasta la vall de gallinera, aunque para llegar hasta la cima nos tendremos que esforzar de lo lindo, ya que hay tramos que superan el 22% de pendiente. Todo el camino combina tramos de camino con senderos, todos ellos con una buena dosis de piedras, mientras que el tramo final de la ascensión se hace por una pista asfaltada.

Una vez en lo alto y después de recuperar las fuerzas, toca la bajada. Por la parte contraria a donde sube la pista asfaltada hay un sendero muy técnico, sólo apto para expertos, por lo que si no vamos sobrados de técnica es mejor bajar por donde hemos subido. Una vez descendidos unos pocos kilómetros giramos hacia la derecha para encarar un sendero divertidísimo y estrecho que nos llevó hasta la carretera. En esta zona tuvimos que hacer una parada de emergencia porque las altas velocidades y los niveles de adrenalina nos habían dejado literalmente fundidos. Fue entonces cuando vimos como las tradicionales naranjas que se cultivan en la zona desaparecían para dejar espacio a una multitud de árboles repletos de cerezas. Nunca habíamos visto tal cantidad de cerezos rebosantes de frutos y, después de preguntar al dueño, procedimos a pegarnos un buen atracón de cerezas.

Poco después llegamos al precioso pueblo de Benirrama, donde paramos a comer en el precioso bar la Roca. Este bar se llama así porque literalmente está excavado en la roca y ésta es visible en una de las paredes del comedor. Una vez allí, relajados y hambrientos, pudimos degustar algunos de los productos locales, incluidas sus famosas cocas.  Después del atracón sólo nos quedaba descender hacia Oliva a través de Les Basetes por una ruta que combinaba carreteras con caminos y  que nos permitió conocer mejor el parque natural Marjal y la preciosa Font Salada. Si visitáis la zona cuando haga calor os recomendamos que hagáis una parada en este sitio. La Font salada, o ullal del Burro, es un nacimiento de agua salda que emerge de la roca y que aporta su caudal al río Bullent. Estas aguas saladas son conocidas desde la antigüedad y se le les otorga propiedades curativas para enfermedades de la piel. Más allá de sus beneficios para la salud, este pequeño rincón es ideal para parar a tomar una cerveza en la terraza del bar y, cómo no, refrescarnos con un baño, ya que la zona está acondicionada para tal efecto. Su temperatura se mantiene estable durante todo el año, por lo que podremos bañarnos incluso en invierno.

¿Dónde dormir en Oliva?

Oliva, como ya hemos dicho, es un pequeño pueblo de poco más de 25.000 habitantes pero cuenta con una buena red de establecimientos para que podamos hacer noche. En nuestro caso visitamos el precioso hotel Oliva Nova, situado a las afueras del pueblo. Este hotel de 5 estrellas es muy conocido en la zona y tiene ofertas para hospedarnos de todo tipo, desde apartamentos, habitaciones, resorts o incluso villas. Pasear por este establecimiento es prácticamente como hacerlo por un pequeño pueblo, ya que cuenta con calles y con todo tipo de instalaciones deportivas. Esto lo convierte en uno de los hoteles más visitados por equipos profesionales para hacer stages de pretemporada, ya que el clima es muy bueno durante gran parte del año y porque cuenta con todo lo necesario para prácticamente cualquier deporte: campos de golf, pádel, tenis o futbol. Como dato a tener en cuenta, cuentan con una habitación en recepción donde podremos guardar nuestra bici y estará vigilada en todo momento.

Las habitaciones son espaciosas y las camas nos parecieron de lo más cómodo, algo fundamental cuando llegamos derrengados después de una buena ruta. Pudimos disfrutar de una gran terraza con vistas al mar, al que podíamos acceder directamente desde el hotel, y de la tranquilidad que se respira en la zona. Como durante los 4 días que estuvimos en Oliva llegamos al hotel bastante castigados, fueron varias las veces que visitamos el spa y el gimnasio. Las piscinas exteriores también nos llamaron la atención pero preferimos quedarnos en el bar para no exhibir en exceso nuestras marcas ciclistas en brazos y piernas. Si el bolsillo os lo permite y queréis pasar unos días descansando a cuerpo de rey, el Oliva Nova es la mejor opción que podemos encontrar en la zona.

¡A comer!

La gastronomía de la zona es rica y variada. Muchos de sus platos tienen origen morisco y si te gusta probar cosas nuevas, en el territorio Extrem tracks podrás chuparte los dedos. Recordamos especialmente las deliciosas coques que nos prepararon en el Bar la Roca de Benirrama, una especie de pasta fina elaborada con harina de trigo y acompañada con diversos productos y salsas, o los Figatells, una mezcla de carnes de cerdo con especias amasado en forma de bola y que se acompaña con mostaza. Las Pebreres Farcides son otro de los platos típicos de la zona, pero si lo que buscas es algo más habitual no dejes pasar la oportunidad de comer una auténtica paella valenciana, ya que el arroz es el producto estrella de la zona. En la casa rural l’Almàsera pudimos disfrutar de todo tipo de platos, desde los tradicionales hasta los de autor, pero recordamos especialmente su paté casero. Simplemente delicioso.

¿Qué nos ofrece Extrem Tacks?

Extrem tracks nace de la pasión de sus dos socios, Domingo y Victor. La pasión por las dos ruedas y por el trabajo directo con la gente es una de sus características y es por ello una de las mejores opciones que podemos contratar para descubrir la zona.

De entro los muchos servicios que tienen a disposición para sus clientes, Extrem tracks cuenta con un servicio de alquiler de bicicletas, tanto de MTB como de carretera, con diferentes rangos de precio. No todo el mundo quiere una bicicleta de última generación para devorar kilómetros, por lo que si lo que estás buscando es una bici sencilla con la que poder desplazarte durante tus vacaciones, Extrem Tracks también la tiene. Como buena empresa de turismo que son, Extrem Tracks cuenta con varios guías titulados que nos llevarán de ruta por donde queramos. Sólo tenemos que decirles qué queremos hacer, cuanto rato o el nivel de dureza y en pocos minutos te habrán diseñado una ruta a medida.

Si tenemos algún problema mecánico y no los tenemos cerca, Extrem Tracks también cuenta con un servicio de recogida y taller. Cualquier imprevisto en ruta puede ser solucionado y si no, llevarán tu bicicleta al taller más cercano, ya que cuentan con servicio de transporte. Cuentan también con servicio de fisioterapia y Kinesio Taping a domicilio, por si durante la ruta hemos apretado demasiado, y tienen un servicio de diseño de maillots para que puedas hacerte una equipación para tu club o grupo de amigos.

A la hora de plantear tus vacaciones solemos tener problemas para encontrar un alojamiento adecuado para nosotros y para nuestras bicicletas. En nuestro caso visitamos el Hotel Oliva Nova pero si queremos otro tipo de hotel sólo tenemos que decírselo a Extrem Tracks. La búsqueda del mejor alojamiento para cada cliente también es uno de sus servicios y la extensa oferta que hay en la zona hace que fácilmente encontremos lo que buscamos.

Charlando con Domingo Rus

¿Cómo ha cambiado la empresa durante estos años?

la empresa ha ido cambiando poco a poco. Lo que empezó como un proyecto entre amigos y enfocado a la TnT de les Valls, se ha ido transformando en una empresa de turismo activo, adherida a la marca parques naturales de la Generalitat valenciana y que desarrolla proyectos de todo tipo, como nuevas rutas, viajes, apertura de senderos y marcación de los mismos, juegos educativos con nuevas tecnologías para colegios, guías de turismo, etc… Nuestro primer objetivo es transmitir nuestra pasión para que el cliente viva experiencias únicas relacionadas con la naturaleza, el deporte, la cultura y la gastronomía. A día de hoy nuestros productos se adaptan a todos los niveles de exigencia.

¿Actualmente hacéis más road que BTT? ¿a qué crees que se debe?

Si, para la gente que viene con ganas de guerra hacemos más carretera pero para los niveles más básicos es mucho más seguro y divertido el Mtb, donde hacemos recorridos por el parque natural y zonas de difícil acceso para el ciclismo de carretera. Creo que ello se debe a la cultura ciclista que viven los otros países que nos visitan.

¿Cómo veis el sector del turismo deportivo?

el sector del turismo deportivo está en estos momento en auge, pero a pesar de ello sigue siendo muy duro salir adelante, especialmente cuando existe una competencia desleal con empresas, particulares, clubs carentes de formación y seguros especializados.

¿Qué porcentaje de cliente extranjero tenéis en vuestro negocio?

nuestro porcentaje de cliente extranjero es del 99%. Ellos vienen de una cultura del ciclismo y el deporte mucho mayor que la nuestra. También porque nosotros hablamos Ingles y Noruego, con lo que cubrimos países nórdicos y del resto del mundo.  Nuestro cliente quiere disfrutar de sus vacaciones con guías locales, conocedores palmo a palmo del terreno y no perder sus vacaciones intentando descargar rutas que puede te lleven a algún que otro disgusto.

¿Cómo llegó la oportunidad de diseñar la contador? nos podéis explicar alguna anécdota o dato curioso?

como otras muchas cosas fue gracias a Oliva Nova Golf. Luís Boro y Sandra Düster les facilitaron nuestro contacto en la primera edición y colaboramos con ellos en la entrega de dorsales, montaje, señalización y avituallamientos. Montamos un AV con un sarao del copón y les gustó. En esta edición Xisco Lliteras, creador de la Mallorca 312, nos dio su boto de confianza, nos solicitó varias opciones de recorrido y que fuese un reto. No hizo falta más que uno, un autentico recorrido marca Alberto Contador.

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